martes, 13 de noviembre de 2012

Campaña de abrazos




Con más frecuencia de la que se pueda esperar, pero puede que no lo sepas y que los demás no lo noten: Alguien cercano a ti, necesita un abrazo.
Sí, aunque no lo creas. En un hecho científico, inventado por mí, 4 de cada 5 personas necesitan un abrazo. Si no lo crees mira a tu alrededor y observa a todos aquellos solitarios que necesitan un abrazo y no son capaces de pedirlo, y no porque no lo quieran sino que son tímidos, son personas incapaces de decir “¡Dame un abrazo!”
Si te encuentras con un casi así no dudes en abrazarlo, ponte esa meta, cada día dale un abrazo a tres personas que lo necesiten. Si les hacía falta será bueno para ti también, pues los abrazos curan el alma y generan energía positiva. Si todo el mundo hiciera eso, al menos una vez al mes, el país estaría lleno de sonrisas, de gente querida y feliz.
Pero sin pensar sólo en eso, mejor hablemos de cada uno, si tú necesitas un abrazo ¿lo pides? Podría alguien más decir: “Si alguien pide un abrazo es que sabe que es bueno para sí.” Y esa persona es sabia, pues pedir un brazo es importante si te sientes solo, y si sí sabes eso es un gran paso de aceptación.
Si no eres capaz de entender la importancia de un abrazo es que no te han dado suficientes de ellos. Y si crees que estoy equivocada puede que sí tengas razón, pero poco importa si he hecho que pienses un poco sobre abrazar a tu compañero de a lado.. ¡Hazlo! Te verá extraño pero le harás sentir bien. Y estoy segura que no discreparás conmigo cuando diga: Un abrazo sí te hace sentir muy bien.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Misery

La brisa fría de un día de agosto se introducía con suavidad por la ventana, como si fuera un ladrón a la espera de algo. Estaba tirada en la cama, con mi ropa puesta y la vista fija en el techo, no tenía plena conciencia de cuánto tiempo llevaba así, muy apenas distinguía las canciones que mi estúpido reproductor elegía para que sonaran en ese momento. La brisa que entró nuevamente por la ventana me llenó de temor e incertidumbre y reí con sarcasmo cuando presté atención a la canción que mi aleatorio me imponía justo en ese instante, Mi vida sin ti, esa era la canción que se escuchaba por toda mi casa... y que ahora me oprimía. ¡Que ironía!
Intente tomar aire para mantenerme serena... no sé el tiempo exacto, pero que la luna adorne mi ventana podría ser una buena señal de que ya serían varias horas las que llevaba en ese mundo, no el mío, sino el de una persona que ya no existiría, no más.

¿Les ha sucedido alguna vez que es tanto el dolor, que un suspiro parece querer escapar por su garganta y las lágrimas derramarse por sus ojos? ¿que necesitan tomar el aire para retrasarlo? ¿han notado que resulta inevitable?
La oscuridad en mi habitación y el ambiente frío y doloroso también lo eran. Respirar es difícil, llorar parece irremediable, sufrir es ya un hecho, vivir sin él imposible.

Mi vida pintaba para ser nada de ahora en adelante, es que ¿saben? Cuando tu vida es algo y ahora ése algo no está.. ¿qué es tu vida entonces?
Yo no lo sabía. No quería saberlo. Lo único que quería y necesitaba era sentarme aquí y esperar a que la tristeza me matara y así el dolor se fuera sin siquiera notarlo, quería morir, porque yo ya no estaba viva.

“Es la costumbre”
Pensé para calmarme, tal vez era esa estúpida costumbre de que él siempre este aquí, a mi alrededor, que llegue y me bese, que me abrace.. tal vez la costumbre de sentir su aroma, su cuerpo protegiéndome o sus labios sonriéndome. Tal vez era simplemente la costumbre y el hecho de saber que ya no existirían esos minutos de incertidumbre al no verlo llegar, que los paseos por el parque son ya recuerdos y no planes. Que yo sigo aquí pensando en él y él... él simplemente no está.
Apreté con fuerza mis ojos, intentando olvidar todo el día, pero es simplemente inevitable cuando los recuerdos me golpean con tanta fuerza, porque si miro a la derecha ahí esta nuestra foto en las vacaciones de verano, si miro a mi puerta esta una manta con palabras hermosas y que compro como regalo de Navidad, si abrazo al peluche que está entre mis manos sería cómo abrazarlo a él, pues es él. El peluche se llama cómo él, él era él.. ¡ja! No es cierto, realmente él es él, sólo que sin mí.
En la foto no estamos nosotros, en la foto estoy yo y esta él. No nosotros. Esa palabra ya no existe.. porque ya no somos él y yo, ahora soy yo, y es él. Sin ser vecinos, sin ser compañeros de escuela, menos de salón, menos de pupitre y mucho menos los novios de escuela... que alguna vez fuimos.
La distancia que ahora se interponía entre nosotros no fue sino más que la cruda realidad, la certeza de que nuestro sueño había terminado y era momento de seguir cada uno con sus vidas.


—Es lo mejor— Dijo mientras su rostro se rompía y fijaba su mirada en el suelo.— Podrás ser feliz al fin.

No pienses en eso. ¡No pienses en eso!

—Realmente te amé mucho.



Amé, del tiempo pasado. Del ya no te amo más. De las promesas fueron todas escritas en la arena junto al mar. Del ¿puedes observar fácilmente el momento en que mi corazón se rompe en pedazos? Sí, sí puedes.

martes, 6 de noviembre de 2012

Incompleta.


“Lo peor de todo será la transformación de mi habitación, cuánto tiempo estarán los peluches encerrados en el closet, por el temor de llorar y abrazarlos. Cuándo seré capaz de quitar las fotografías, las de los marcos, las del espejo, las de la puerta; cuánto tiempo tendrá que pasar para que me resigne a que no estén en su lugar.. Cuánto tiempo tendré que esperar..”